“Lo que Dios Pide… y Lo que Solo Cristo Puede Dar”

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Texto base: Miqueas 6:8 (RV60)
“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno; y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”

Introducción: Un llamado para todo ser humano

Miqueas no habla a religiosos, sino al “hombre”, a cualquier persona. Su mensaje es universal. Pero lo que pide muestra una realidad profunda: el ser humano no puede cumplir ese estándar por sí mismo.
Esta predicación mostrará:
Qué pide Dios (según Miqueas)
Por qué ninguno puede cumplirlo plenamente
Cómo eso nos dirige a Cristo
Cómo un inconverso puede hoy venir a Él para salvación
Cada punto estará fundamentado por la Palabra.

1. Dios declara lo que es bueno (Miqueas 6:8), pero el ser humano lo ha ignorado (Oseas 4:1)

Miqueas dice que Dios “ha declarado lo que es bueno”. Dios no esconde Su voluntad; la revela.
Pero Oseas describe la realidad humana:
Oseas 4:1:
“No hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.”
Es decir, Dios reveló Su voluntad, pero la humanidad la ha rechazado.
Esto no es solo historia antigua: es nuestra condición hoy.
Romanos lo confirma:
Romanos 3:10-12:
“No hay justo… no hay quien busque a Dios… no hay quien haga lo bueno.”
Miqueas muestra el estándar; Oseas y Romanos muestran el problema:
no lo cumplimos.
Este primer punto nos dirige hacia una necesidad: si la humanidad no cumple lo que Dios pide, entonces necesitamos ayuda fuera de nosotros mismos… necesitamos un Salvador

2. Dios pide justicia (Miqueas 6:8), pero la Biblia afirma que ninguno puede justificarse por sí mismo (Habacuc 1:13)

Miqueas declara: “hacer justicia”.
Pero ¿qué justicia?
No la nuestra, porque la nuestra es insuficiente.
El profeta Habacuc describe el problema:
Habacuc 1:13:
“Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio…”
Dios es tan santo que ninguna justicia humana puede igualarlo.
Por eso Isaías declara:
Isaías 64:6:
“Nuestras justicias son como trapo de inmundicia.”
Y Pablo lo explica:
Romanos 3:20:
“Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él.”
Entonces, Miqueas no está enseñando salvación por obras; está mostrando una justicia que no tenemos.
¿Solución?
La justicia que Dios provee en Cristo.
Romanos 3:24:
“Siendo justificados gratuitamente por su gracia…”
La cruz es la respuesta a nuestra falta de justicia.

3. Dios pide misericordia (Miqueas 6:8), pero solo Dios puede darla plenamente mediante Cristo (Jonás 4:2)

Dios pide que “amemos misericordia”.
Pero si somos honestos, a veces somos duros, vengativos, resentidos.
Jonás describe cómo es Dios:
Jonás 4:2:
“Eres Dios clemente y piadoso, tardo para enojarte y grande en misericordia.”
El ser humano carece de misericordia perfecta, pero Dios la ofrece en abundancia.
Esa misericordia se manifestó plenamente en la cruz:
Tito 3:5:
“No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia…”
La cruz es la mayor evidencia de que Dios da lo que el hombre no puede producir: misericordia que perdona, restaura y salva.

4. Dios pide humildad (Miqueas 6:8), pero la Biblia dice que nadie se somete plenamente a Dios sin un nuevo corazón (Oseas 14:1)

El tercer requerimiento de Miqueas es: “humillarte ante tu Dios”.
Pero la Biblia explica que el corazón humano es orgulloso y autosuficiente.
Oseas proclama:
Oseas 14:1
“Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído.”
No se trata de humildad automática: la caída misma muestra nuestra incapacidad.
Romanos lo afirma:
Romanos 8:7:
“El ánimo carnal no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.”
Entonces ¿cómo puede un inconverso llegar a humillarse ante Dios?
La respuesta está en Cristo:
Mateo 11:28:
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
La humildad que salva es esta: reconocer la incapacidad personal y venir a Jesús.

5. La función de Miqueas 6:8 no es decirnos “haz esto y serás salvo”, sino llevarnos a Cristo quien ya cumplió lo que nosotros no pudimos (Gálatas 3:24)

Es un error leer Miqueas 6:8 como un camino de salvación por obras.
La Biblia misma nos corrige:
Gálatas 3:24:
“La ley ha sido nuestro ayo [tutor] para llevarnos a Cristo.”
Es decir:
Miqueas muestra lo que Dios pide → lo cual expone nuestra insuficiencia → lo cual nos dirige a Cristo → quien cumplió perfectamente la justicia, la misericordia y la humildad ante Dios.
Cristo hizo justicia al vivir sin pecado.
Cristo amó la misericordia al morir por nosotros.
Cristo se humilló ante Dios al entregarse voluntariamente en la cruz. (Filipenses 2:6-11)
Todo lo que Miqueas pide, Cristo lo cumplió.
Por eso la salvación no es “cumple esto”, sino:
Hechos 16:31:
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.”

6. El llamado para el inconverso: no a cumplir obras, sino a venir a Cristo para perdón y nueva vida (Joel 2:12-13)

Los profetas menores no solo reprenden; invitan.
Joel declara:
Joel 2:12–13:
“Convertíos a mí con todo vuestro corazón… porque misericordioso es Él, clemente, tardo para la ira y grande en misericordia.”
El camino no es cumplir una lista, sino volver a Dios.
Y hoy, volver a Dios significa venir a Cristo.
La Biblia garantiza:
Juan 6:37:
“Al que a mí viene, no le echo fuera.”
Dios no te pide obras para salvarte.
Te pide que vengas a Jesús con fe.
Porque la cruz es donde se resuelve todo lo que Miqueas exige.

Conclusión: Lo que Dios pide te conduce a lo que Cristo ofrece

Miqueas 6:8 revela lo que Dios pide.
El resto de la Biblia revela que nadie lo cumple.
Y el Evangelio revela que Cristo lo cumplió por nosotros.
Tu justicia es insuficiente → Cristo es justo.
Tu misericordia es limitada → Cristo es misericordioso.
Tu humildad es escasa → Cristo se humilló por ti.
La salvación no está en tu esfuerzo; está en Su obra.
Y hoy, Cristo te llama.
Si eres un inconverso, si nunca has venido a Él, si solo has oído religión pero no has conocido gracia, escucha esta invitación:
“Venid a mí… y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)
No vengas con obras.
No vengas con méritos.
Solo ven con fe.
La cruz es suficiente.
Cristo es suficiente.
Y hoy, Él puede salvarte.
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